Varicela en Niños: Guía Completa

Varicela es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta mayormente a los niños, aunque también puede presentarse en adultos que no la hayan padecido previamente o no estén vacunados. La causa de la varicela es el virus varicela-zóster, que pertenece a la familia de los herpesvirus. Este virus es el mismo que puede reactivarse más adelante en la vida y causar herpes zóster. La infección por varicela se propaga principalmente por el aire, a través de las gotículas respiratorias que se expulsan al toser o estornudar, y también por contacto directo con las lesiones cutáneas de una persona infectada.
Los síntomas de la varicela incluyen una erupción cutánea característica que suele empezar como manchas rojas que se convierten en vesículas llenas de líquido y, finalmente, en costras. Esta erupción generalmente comienza en el tronco y luego se extiende a la cara, el cuero cabelludo y las extremidades. Otros síntomas comunes son fiebre, fatiga, pérdida de apetito y dolor de cabeza. En algunos casos, la infección puede presentar complicaciones como infecciones bacterianas secundarias, neumonía o encefalitis, especialmente en bebés, adultos y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
El tratamiento de la varicela en niños generalmente se enfoca en aliviar los síntomas, ya que la enfermedad suele resolverse por sí sola en una a dos semanas. Es recomendable el uso de antihistamínicos para reducir la picazón, junto con lociones calmantes como la calamina. Los baños de avena también pueden ser útiles. En casos de fiebre, los padres pueden administrar paracetamol, ya que el uso de aspirina está contraindicado debido al riesgo del síndrome de Reye. Es crucial mantener las uñas cortas y limpias para evitar infecciones secundarias por rascado. En niños con sistemas inmunológicos comprometidos o enfermedades crónicas, el médico puede recetar medicamentos antivirales como aciclovir para disminuir la severidad y duración de la enfermedad.
La prevención es una parte esencial en el manejo de la varicela. La vacunación es la mejor manera de prevenirla. La vacuna contra la varicela es parte del calendario de vacunación infantil en muchos países y suele administrarse en dos dosis, la primera entre los 12 y 15 meses, y la segunda entre los 4 y 6 años. Es importante seguir las recomendaciones de vacunación de las autoridades sanitarias para asegurar una protección eficaz. En un entorno escolar o en el hogar, se deben tomar medidas para limitar la propagación del virus, como aislar a los niños infectados hasta que todas las vesículas hayan formado costras, practicar una buena higiene, lavar frecuentemente las manos y desinfectar superficies y objetos que puedan estar contaminados.
Se debe buscar atención médica inmediata si el niño presenta signos de complicaciones, como fiebre alta y persistente, dificultad para respirar, somnolencia excesiva, confusión, vómitos severos o rigidez en el cuello. Estas señales pueden indicar que la infección se ha complicado. Las estadísticas actuales muestran que la incidencia de la varicela ha disminuido drásticamente en los países con programas de vacunación amplios, aunque siguen ocurriendo brotes en comunidades no vacunadas o subvacunadas.
Un caso reciente en una escuela primaria subraya la importancia de la vacunación. Un niño no vacunado contrajo varicela y, a su vez, se desarrolló un brote que afectó a 15 compañeros de clase. Este evento resultó en el cierre temporal de la escuela y en la vacunación de emergencia de los estudiantes expuestos. Estos ejemplos demuestran cómo la varicela, a pesar de ser prevenible, puede tener un impacto significativo si no se toman las medidas preventivas adecuadas. En conclusión, conocer la varicela, sus síntomas, tratamiento y medidas de prevención es fundamental para proteger a los niños y a la comunidad en general de esta enfermedad viral contagiosa y potencialmente grave.