Uso de Opioides

  • July 2, 2024, 10:03 a.m.

Los opioides son una clase de sustancias que se derivan de la planta del opio o son sintetizadas en laboratorio para imitar los efectos del opio. Estas sustancias actúan sobre el sistema nervioso central para aliviar el dolor y producir efectos de calma y euforia. Existen varios tipos de opioides, incluidos los naturales, como la morfina y la codeína; los semisintéticos, como la oxicodona y la heroína; y los sintéticos, como el fentanilo y la metadona. Todos estos opioides se unen a los receptores opioides en el cerebro y la médula espinal, alterando la percepción del dolor y otras funciones corporales.

El uso médico de los opioides es muy extendido y tiene una larga historia en el tratamiento del dolor. Los opioides se utilizan para manejar el dolor agudo, como el que se experimenta después de una cirugía o una lesión traumática, así como el dolor crónico, como el asociado con el cáncer y otras enfermedades debilitantes. También se emplean en tratamientos paliativos para mejorar la calidad de vida de pacientes terminales. Además de sus propiedades analgésicas, algunos opioides se utilizan en tratamientos para la tos y la diarrea, gracias a sus efectos en el sistema nervioso y el intestino.

A pesar de sus beneficios médicos, los opioides conllevan una serie de riesgos y efectos secundarios. El uso de opioides puede resultar en efectos no deseados como náuseas, vómitos, estreñimiento, somnolencia y, en dosis altas, dificultades respiratorias y coma. El uso prolongado de opioides también puede llevar a la tolerancia, donde se necesitan dosis mayores para lograr el mismo efecto, y dependencia física, donde el cuerpo se adapta a la presencia de la droga y experimenta síntomas de abstinencia al interrumpir su uso. El mayor riesgo asociado con el uso de opioides es el potencial de adicción, una condición crónica caracterizada por la búsqueda compulsiva de la droga y el consumo continuado a pesar de las consecuencias negativas.

El abuso de opioides ha alcanzado niveles alarmantes en muchas partes del mundo, particularmente en Estados Unidos, donde se ha declarado una crisis de opioides. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más de 70,000 personas murieron de sobredosis de drogas en 2019, y casi el 70% de esas muertes involucraron un opioide. Las estadísticas muestran que el uso indebido de opioides recetados, la transición al uso de heroína y el abuso de opioides sintéticos como el fentanilo son factores clave detrás del aumento en las tasas de sobredosis y muertes. Las historias de vidas destruidas por la adicción a los opioides son numerosas y dolorosas, evidenciando la urgencia de abordar este problema de salud pública.

Para prevenir la adicción a los opioides y tratar a quienes ya están afectados, se han implementado diversas estrategias y políticas. En el ámbito de la prescripción médica, se están promoviendo prácticas más estrictas y seguras, como la preferencia por tratamientos no opioides para el manejo del dolor cuando sea posible, y la educación de los médicos sobre los riesgos de los opioides. Además, se están haciendo esfuerzos para aumentar el acceso a tratamientos de adicción basados en evidencia, incluidos los programas de mantenimiento con metadona y buprenorfina, y las terapias conductuales. También se ha incrementado la disponibilidad de naloxona, un medicamento que puede revertir una sobredosis de opioides, para salvar vidas en emergencias. A nivel comunitario y gubernamental, las campañas de educación pública y los programas de prevención están trabajando para reducir el estigma asociado con la adicción y animar a las personas a buscar ayuda.

Źródło: Depilacion madrid