¿Qué es la enfermedad de Hashimoto?

  • Aug. 11, 2024, 10:01 a.m.

La enfermedad de Hashimoto es un trastorno autoinmunitario que afecta la glándula tiroides, una pequeña glándula en forma de mariposa ubicada en la base del cuello. Este padecimiento es una de las causas más comunes del hipotiroidismo, una condición en la que la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, esenciales para el metabolismo y el control de diversas funciones corporales. En la enfermedad de Hashimoto, el sistema inmunológico del propio cuerpo ataca y destruye lentamente las células de la tiroides, disminuyendo su capacidad para producir hormonas. Este ataque es crónico y suele durar años antes de notarse los síntomas severos, lo que hace que muchas personas no se den cuenta de que tienen la enfermedad hasta que esta ha avanzado significativamente.

La causa exacta de la enfermedad de Hashimoto no se comprende completamente, pero se cree que puede ser una combinación de factores genéticos, ambientales y hormonales. La predisposición genética juega un papel clave, ya que esta enfermedad tiende a ser hereditaria. Factores ambientales como infecciones virales o bacterianas, el estrés y la excesiva ingesta de yodo también pueden desencadenar o empeorar la afección. Las mujeres son mucho más propensas a desarrollar esta enfermedad, y los cambios hormonales específicos como aquellos que ocurren durante el embarazo, el parto y la menopausia pueden influir en su aparición. Además, las personas con otros trastornos autoinmunes, como la diabetes tipo 1 o la artritis reumatoide, tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Hashimoto.

Los síntomas de la enfermedad de Hashimoto pueden variar enormemente entre individuos y a menudo comienzan con molestias leves o ningún síntoma en absoluto. A medida que la tiroides se daña más, los signos de hipotiroidismo se vuelven más frecuentes e incluyen fatiga intensa, aumento de peso inexplicable, sensibilidad al frío, estreñimiento, piel seca y pálida, hinchazón del rostro, voz ronca, aumento del colesterol, depresión y problemas de memoria. En algunos casos, las personas pueden desarrollar un bocio, una hinchazón visible en el cuello causada por la inflamación de la tiroides. Dado que estos síntomas son bastante comunes y pueden ser causados por muchas otras condiciones, la enfermedad de Hashimoto a menudo no se diagnostica correctamente sin pruebas específicas.

El diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto generalmente se basa en una combinación de síntomas, exámenes físicos y pruebas de laboratorio. Las pruebas más comunes incluyen la medición de los niveles de hormona estimulante de la tiroides (TSH), ya que un nivel elevado de TSH puede indicar que la tiroides no está funcionando correctamente. También suelen analizarse los niveles de hormonas tiroideas como la T4 libre. Además, los médicos buscarán anticuerpos antitiroideos como los anticuerpos antiperoxidasa tiroidea (anti-TPO) y los anticuerpos antitiroglobulina (anti-Tg). La presencia de estos anticuerpos sugiere que el sistema inmunológico está atacando la tiroides. En algunos casos, se pueden realizar ecografías de la tiroides para evaluar su tamaño y estructura.

El tratamiento de la enfermedad de Hashimoto se enfoca principalmente en reponer las hormonas tiroideas que el cuerpo ya no puede producir adecuadamente. Esto se logra con medicamentos de reemplazo de hormonas tiroideas, como la levotiroxina, que normalizan los niveles de TSH y alivian los síntomas del hipotiroidismo. Es crucial que los pacientes reciban la dosis correcta de medicamentos, lo cual puede requerir ajustes frecuentes y seguimiento regular con un endocrinólogo. Aparte del tratamiento farmacológico, los cambios en el estilo de vida también juegan un papel importante en la gestión de la enfermedad. Las personas con enfermedad de Hashimoto deben adoptar una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales como selenio, zinc y vitaminas B, D y E, que apoyan la función tiroidea. La práctica regular de ejercicio físico ayuda a controlar el peso y mejora el bienestar general.

Además, aprender a manejar el estrés es esencial, ya que el estrés crónico puede exacerbar la enfermedad. Practicar técnicas de relajación como el yoga y la meditación puede ayudar a reducir el impacto del estrés en el cuerpo. Evitar el consumo excesivo de yodo y ser cauteloso con los suplementos dietéticos también es recomendable, ya que demasiado yodo puede empeorar la función tiroidea en personas con enfermedad de Hashimoto. En resumen, aunque la enfermedad de Hashimoto es una condición crónica que requiere un manejo de por vida, con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, las personas pueden llevar una vida saludable y plena. Siempre es fundamental trabajar de cerca con profesionales de la salud para monitorear la condición y adaptar el tratamiento según sea necesario.

Źródło: Depilacion madrid